Carta desde La Habana

Recordados Camaradas:

Un saludo muy especial impregnado de mucha alegría y fervor revolucionario. Quiero decirles que los llevo en el corazón a pesar de no haber escrito antes.En eso ha tenido que ver el tiempo, pues desde que llegamosha sido un corre –corre, pero también las dificultades propias de nuestras limitaciones para la comunicación.

Todo esto me parece a un sueño.  Al otro día de mi llegada a La Habana, nos llevaron a las lejanas tierras por donde combatió Max Manus, el valiente luchador por la libertad contra el nazismo.Ha sido la experiencia más gratificante y estimulante  de toda mi vida, fue algo fuera de serie. Ayer descansamos y hoy  estoy escribiéndoles. Tengo muchas cosas para contar, todas buenas.

La estadía en Noruega fue muy intensa y agitada. Desde que llegamos, los camaradas estuvieron librando verdaderas batallas, desde otro ángulo, claro. Puedo decir que estamos dignamente representados. La emoción lo copó todo. A pesar del agotamiento físico que llevábamos tras tantas horas y hasta días de viaje, lo que se respiraba era moral revolucionaria. Tuvimos la suficiente dignidad como para dejar una impresión extraordinaria de lo que somos las FARC, de nuestra fortaleza ideológica y política, de la obediencia férrea a nuestros principios. Eso despertó gran admiración en quienes estaban a nuestro alrededor y también de quienes vieron la transmisión desde la lejanía.Lo pudimos sentir en el ambiente que nos rodeaba, lo pudimos medir en la transformación facial del poderoso y arrogante doctor De la Calle y sus acompañantes, quienes destilaban furia por sus  poros. Era enorme su descontento al ver que sus ilusiones se les iban escapando como agua entre las manos.

El impacto fue grandioso, mucha gente quería entrevistar a los camaradas, otros se acercaban a pedirles fotos y a preguntar cómo se podía hacer para tener un contacto. Percibí las peripecias que realizaban muchas personas para siquiera saludarlos.En general la expectativa era  muy grande por el evento. En algún momento llegué a pensar que a lo mejor esta instalación podría ser intrascendente para Europa, pero luego comprendí que en realidad era una excelente plataforma para contarle al mundo lo que es Colombia, conducida por esta oligarquía reaccionaria arrodillada al imperio, lo que nosotros pensamos y las causas que nos han llevado al alzamiento en armas.

Yo allá, detrás de mí diminuta cámara y en medio de esos monstruosos aparatosde la prensa internacional, escuchando la intervención del camarada Iván, sentí que los ojos se me aguaron en muchas ocasiones y únicamente pensaba en nuestros camaradas que ya partieron.Eso me daba mucha más fuerza y valor, inflamaba mi alma de orgullo y me imaginaba a todos los guerrilleros en la misma tónica. En todo caso por acá las reacciones han sido supremamente positivas. Entre nosotros se vive alegría, euforia, positivismo, solidaridad y camaradería. Cada uno le pone todo el empeño a la tarea que le toque  hacer, esto lo echamos para adelante porque lo echamos, sin desfallecer, y mostrándole al mundo de qué estamos hechos, que no somos lo que muchos piensan.Todo por nuestra lucha y nuestros camaradas, que seguramente estuvieron ahí acompañándonos y guiando nuestros pasos.

Fue admirable la organización  y compromiso del estado noruego, en verdad el comportamiento del personal que nos atendía fue muy bueno y el cuerpo de seguridad excelente, parecía de película. Nos inspiraba confianza, nos sentíamos muy bien protegidos.

Estaré escribiéndoles constantemente y contándoles el diario vivir.

Los quiero y extraño.
BB.