Es necesario depurar las Fuerzas Armadas del régimen

Invitamos a todos los amantes de la paz a expresar su respaldo a las conversaciones de La Habana y exigir la depuración de las Fuerzas Armadas.

 

Por Joaquín Gómez

Miembro del Secretariado Nacional de las FARC-EP

 

Suele decirse que las fuerzas armadas oficiales son en Colombia un verdadero poder detrás del trono, lo cual confirma la reciente publicación de la revista Semana, en la quedenuncia una tenebrosa organización de inteligencia dirigida por el Ejército, de la que hacen parte militares activos y retirados, políticos de ultraderecha, miembros de la CIA y civiles especializados en informática reclutados como “gancho ciego”. La misión exclusiva de esta organización consiste en espiar a todos los niveles y en todas las formas, no solamente a los que hacen parte de la oposición, como era de esperarse, sino también a los representantes del gobierno en las conversaciones de paz en La Habana, Cuba, dando la impresión de ser una organización supra estatal.

 

Surge el siguiente interrogante: ¿por qué espían las conversaciones de los representantes del gobierno en La Habana? Y la respuesta lógica es: los espían porque no les tienen confianza, y menos aún al señor Presidente de la República, quien se encarga de orientarlos. A la luz de la primera, surge una segunda pregunta:Si el señor Presidente es el jefe supremo de las Fuerzas Armadas y esa central de inteligencia del Ejército debe estar subordinada a él, y no lo está, porque lo está espiando, ¿significa que al interior de la institución armada hay un sector del Ejército que no comparte la política de paz de Juan Manuel Santos? Es necesario conocer cuál es ese sector, y qué grado de relación tiene con la ultraderecha del ex Presidente Uribe; porque no es un secreto que los más fervientes seguidores de Uribe están en los cuarteles, lo que es entendible, ya que más que seguidores, son sus cómplices, unidos por un irrompible cordón umbilical de matanzas, paramilitarismo y narcotráfico.

 

Son estos los sectores que más miedo le tienen a la paz con justicia social y soberanía. La ven “como el diablo a la cruz”, porque temen perder sus privilegios de clase y sus bienes mal habidos, conseguidos por medio del terrorismo estatal: crímenes, motosierras, extorsiones, torturas, desapariciones y narcotráfico. Es que una de las exigencias de las FARC en la Mesa es que deben operarse cambios estructurales en el Estado,incluido el corrupto aparato militar, al igual que cambiar de raíz las formas fraudulentas y criminales de hacer política.

 

La gente en la calle se formula la misma pregunta, ¿dónde estaba el señor ministro Juan Carlos Pinzón que no se había dado cuenta del funcionamiento de esta funesta central de Inteligencia, cuando hace más de un año venía funcionando? Si no lo sabía, debe renunciar por su monumental ineptitud, al desconocer qué es lo que hacen sus subordinados; y si lo sabía, deberá renunciar mucho más rápido por su deslealtad con el señor Presidente, con el país, y con el sector de militares que honestamente quieren la paz. Está a ojos vista que la única habilidad del señor ministro lenguaraz es para despotricar contra la insurgencia y atacar las conversaciones de La Habana, dando la real impresión de ser un ministro de Uribe y opositor a Santos.

 

El país nacional necesita que el señor Presidente diga públicamente si él conocía de la existencia y actividad de esta funesta organización, o si lo ignoraba; que diga si fue que el ministro de defensa lo engañó, haciéndole ver que las FARC preparaban un magnicidio; porque para nosotros, más que extrañas, fueron incomprensibles las palabras de Santos en Madrid (España), cuando dijo que era posible que las FARC cometieran un magnicidio, y que si eso se llegaba a dar, enseguida se rompían las conversaciones; o si por el contrario, Juan Manuel Santos está al tanto de todo, y tiene pensado apenas sea reelegido, cometer el magnicidio por medio de esta organización, para culpar de su autoría a las FARC y dar así por terminada de manera abrupta las conversaciones de paz.

 

Lo que se está dando con las chuzadas era previsible como resultado del pésimo manejo que Santos le dio a la liquidación del DAS, al no llevar la investigación hasta sus últimas consecuencias. Tal vez no lo hizo por temor a pisar callos o por pura conveniencia personal; lo cierto fue que solamente le cambió de nombre y le creó todas las condiciones para que se metamorfoseara sin perder su esencia. Y ahí lo tenemos, apareció ahora en el Ejército. De seguro que algunos de los protagonistas materiales son los mismos que antes trabajaron en el DAS; y los beneficiarios de las chuzadas también deben ser los mismos que antes se beneficiaban con las chuzadas del extinto DAS.

 

Por otra parte, que no se haga el amnésicoel presidente Santos, pidiendo llevar la investigación hasta dar con las “fuerzas oscuras”. Él más que nadie conoce bien esas fuerzas oscuras y sabe de lo que son capaces, porque él mismo, cuando fue ministro de defensa, hizo parte de ellas; y fueron esas mismas fuerzas oscuras las que lo candidatizaron y apoyaron para la Presidencia, con el programa de gobierno de ellos, y son precisamente estas fuerzas, a las que Santos llama oscuras, las que hoy lo tildan a él de traidor. Santos bien puede decir, para referirse a estas fuerzas, lo mismo que dijo José Martí al referirse a los Estados Unidos de América: ” Viví en el monstruo y conozco sus entrañas”.

 

Queremos manifestarle a Colombia y al mundo entero, que pese a estos gravísimos hechos atentatorios contra las conversaciones de La Habana, las FARC no se levantarán de la Mesa, porque es eso precisamente lo que buscan los chuzadores, enemigos convencidos de la paz.Quizás sí sea necesario hacer una pausa en las conversaciones; abrir un compás de espera, que permita que el país nacional digiera la gravedad de lo que está pasando y dé tiempo al Presidente Santos para esclarecer los hechos, determinando también el grado de culpabilidad de la CIA en los mismos.

 

Hacer caso omiso a este gravísimo episodio, y continuar en la Mesa como si nada hubiera pasado, es mostrar una vocación de mártir (de la que afortunadamente carecemos), al cerrar los ojos para no ver la profundidad mortal del abismo al cual nos conducen, bajo una infinidad de promesas esperanzadoras.  Los integrantes de esta oscura organización son los mismos que han segado la vida a tantas y tantos líderes de izquierda, sociales, populares, sindicalistas, demócratas, en fin; y son también los mismos que están asesinando a los reclamantes de tierras; los mismos que en el 2013 asesinaron a 31 integrantes de Marcha Patriótica, y si le sumamos los líderes sociales, populares y sindicalistas, la cifra de muerte asciende a 65. Son los mismos que de nuevo amenazan de muerte a los sobrevivientes de la UP y a todos los candidatos de izquierda y demócratas en campaña para las elecciones de marzo próximo; y serán los mismos que nos asesinarán a nosotros, los dirigentes de las FARC-EP, apenas nos reintegremos a la vida civil.

 

Decimos al unísono con el pueblo colombiano que la única forma de conquistar una paz estable y duradera, y evitar que esto se vuelva a repetir, es depurando las Fuerzas Armadas y estableciendo el grado de simbiosis existente entre estas fuerzas y la ultra derecha colombiana, a la cabeza de la cual está el narcoparapolítico Álvaro Uribe Vélez, quien en vez de estar haciendo política para ser elegido al Senado, hace años que debiera estar en la cárcel pagando por todos los crímenes de lesa humanidad cometidos en Colombia por el paramilitarismo, cuyo máximo jefe es él.

 

Invitamos a todas las organizaciones sociales, populares y a todos los amantes de la paz con justicia social, a una gran movilización para expresar su respaldo a las conversaciones de paz en La Habana y para exigir la depuración de las Fuerzas Armadas, así como que este caso sea investigado por la Justicia Penal Ordinaria, porque mientras a esta Hidra no se le mochen las 7 cabezas de un solo tajo, le volverán a crecer a la sombra de la impunidad de los cuarteles, haciendo imposible cualquier intento de paz en nuestra martirizada Colombia.

 

Montañas de Colombia, febrero de 2014.